miércoles, 19 de marzo de 2014

Aprendiendo a ser padre, aprendiendo a ser hijo

Llegar por la noche a casa sabiendo que alguien te espera es una suerte, pero saber que tus hijas te reciben con toda su ilusión y su cariño y un dibujo en la puerta de casa, es muy emocionante. Quizás por eso, decido desviarme de vuelta a casa para darle un beso a mi padre y felicitarle el día.




Sara y papá

Hace 5 años ya que soy padre y es la quinta vez que lo celebramos en casa juntos. Muchas veces me he parado a pensar como era mi vida antes de ser padre, y como era yo, y cada vez me cuesta más recordarlo. Así que me siento a hablar con Ana Isabel, comentamos, recordamos, reímos, y coincidimos en lo esencial: ser padres nos exige ser mejores personas.


En primer lugar, cuando tomas conciencia de que vas a ser ejemplo a imitar durante unos cuantos años y, en mi caso, de hasta 3 preciosas personitas, haces el esfuerzo por hacer las cosas bien, por cuidar mucho más los detalles: evitar hablar mal, cruzar bien la calle, ponerme el casco para ir en bici...


Luego descubres también que el aguante y la resistencia física se pueden mejorar, y que los primeros años de crianza te exigen ser paciente, constante, servicial, saber darte sin esperar nada a cambio, templar los nervios, desenfadarte rápido, ser cariñoso y saber perdonar; esto como poco.


Pero hay una cualidad que destacaría por encima de las demás y que, personalmente, solo he llegado a entenderlo en toda su dimensión cuando he sido padre, y es la incondicionalidad. Ahora soy consciente de que, pase lo que pase, siempre estaré al lado apoyando y queriendo a mis pequeños.


Sólo ahora, también, entiendo en su plenitud lo que representan mis padres para mi, imaginando lo que represento yo para mis padres.


¡Felicidades a todos los papás!

viernes, 26 de abril de 2013

Encontrar huecos para jugar

Me ha encantado un artículo dando ideas para jugar con los niños que su publicó en nuestro blog amigo Ludica Mundi, así que rescato el artículo para aquellos que no lo hayan leído, que se puede encontrar en este enlace: Encontrar huecos para jugar:

Entre los padres y educadores ya es algo común el admitir la importancia del juego para el desarrollo y la educación de los niños.
Y sin embargo, se juega muy poco.
En las últimos estudios realizados sobre juego infantil se ha observado que los niños juegan mucho menos tiempo de lo que necesitarían para ir desarrollando algunas de las competencias más importantes que no están cubiertas por la mayoría de los colegios, como la capacidad de ser creativo o la pragmática.
Y se dedica muy poco tiempo en familia para fortalecer el vínculo compartiendo momentos buenos padres- hijos. Ya sabéis, el roce hace el cariño. Hay que rozarse, acariciarse, disfrutar juntos. Y todo esto de forma cotidiana.
¿Y, entonces, cómo lo hacemos?
La verdad es que resulta difícil encontrar momentos y espacios para jugar más, incluso siendo conscientes de lo necesario que es. Nuestra idea es recoger y proponer ideas y recursos para conseguir que se juegue más y mejor.
Os vamos a contar propuestas que nos estén funcionando para que en el mundo real, con la complicada vida que tenemos, podamos conseguir jugar, crecer y compartir:
El primer y gran truco, el que valoramos como clave y base para cualquier otro: La actitud de juego.

En general, no hacen falta juegos ni juguetes sino compañeros de juego y actitud lúdica. Querer pasarlo bien e implicarse un poco. Con esta idea en la cabeza podemos conseguir hablar el mismo lenguaje que nuestros hijos y hacer divertidas y emocionantes muchas de las actividades cotidianas que tenemos que hacer. Por ejemplo, podemos transformar:
- Los momentos cotidianos de ir en coche. Son ratos cortos de pocos minutos pero son cotidianos con lo que permiten ir enlazando situaciones y crear momentos especiales compartidos. De esos que se recuerdan. Ejemplos: con los peques, es el momento de cantar, contar chistes, buscar coches de colores o gente con sombrero, crear historias disparatadas, etc. Con los más mayores se pueden hacer planes, compartir y descubrir canciones, sumar números de matrículas, etc.
- Hábitos diarios. Qué importante es hacer algo de magia y teatro y proponer las cosas de manera divertida: hacer un circuito para vestirse (carrera, pantalón, voltereta, camiseta, salto, calcetín, vuelta, .... bueno, ya cogéis la idea), comidas presentadas de forma divertida (cortar la tostada en forma de patatas fritas con mermelada en vez de ketchup o el puré de patata haciendo una cara), recoger todo para sorprender a mamá cuando llegue y parezca que ha sido magia, recoger todo antes de que termine una canción, etc, etc.
- Cajas de juegos. Tener los juegos por temas (puzzles, instrumentos musicales, muñecos, disfraces, plastilinas, coches, deportes, etc, etc) en cajas que se puedan sacar en algunos momentos (no que estén disponibles siempre) y que orienten el juego cuando se saquen creando un momento especial pero con cierto orden para mantener la atención y la motivación en el momento.
- Llevarnos juegos con nosotros. En algunas ocasiones (comidas fuera de casa, salas de espera, reuniones familiares, ...) está bien tener en cuenta que los niños no pueden estar mucho tiempo "comportándose" si no están entretenidos y hay muchas opciones de llevar algo preparado para conseguirlo (juegos lata, puzzles, cuentos, etc). La bolsa de los juegos para llevar es un recurso de los que se agradecen.

- Bailar y cantar. Usar la música, compartirla, hacerla, cantarla y bailarla. Sirve para muchos momentos y consigue experiencias muy interesantes de atención, de complicidad, de emoción... Es cierto que amansa y entretiene a las fieras y, además, es muy fácil que todos disfrutemos.

- Partidas cortas. Igual que ver una serie o un capítulo de dibujos animados es un buen plan para que lo que planteemos no se alargue demasiado y tengamos que luchar para que se termine. Es importante que tengamos juegos que duren 5 ó 10 minutos para algunos momentos como después de cenar para tener un rato divertido y que sea esperado. A los niños (y a los papás en cuanto lo prueban) les encantan.

- Ver cosas juntos. Buscar las cosas curiosas y compartir las emociones que provocan, fotos de la familia, vídeos de youtube, documentales curiosos, etc. Nos encanta compartir lo que vemos, disfrutar de su asombro, alimentar su curiosidad,...

- Hacer de cada situación inesperada una aventura. Si se va la luz de casa, no pensar en las dificultades o en que no se va a poder cocinar. La idea es planteárselo a los niños como una aventura, sacar las velas y las linternas, hacer una cena cavernícola y disfrutar de la emoción del momento. Seguro que los niños se lo pasan bien y recuerdan la situación como muy especial y divertida.

Estamos seguros de que tenéis un montón de ideas que hacéis con vuestros hijos, sobrinos, nietos, etc. que nos van a entusiasmar. ¿Nos las contáis?

martes, 19 de febrero de 2013

Si los niños se acostumbran

En nuestra vida diaria hay muchas cosas que forman parte de nuestra rutina, de nuestra cotidianidad, y hablamos entonces de que nos hemos acostumbrado o malacostumbrado. Curiosamente, la definición de malacostumbrar incluye la doble acepción de adquirir malos hábitos o de mimar en exceso.

En particular, cuando hablamos de los niños, las costumbres están basadas en el cariño, a veces incluso en mucho cariño, y unos pocos pequeños tienen la suerte de estar malacostumbrados, llevando a otros a pensar que en realidad han adquirido malos hábitos. Creo que me estoy liando; en el fondo, creo que la palabra está un poco pervertida ya cuando hablamos de los niños, y no se aplica el mismo criterio cuando se habla de otras relaciones, por ejemplo, de las parejas.

Si un recién nacido llora para que le cojan sus papás en brazos y le coges, te dicen que se malacostumbra (exceso de cariño, recordad); pero si fuera tu pareja quien te llora y te acercas, le das la mano y la consuelas, serás muy sensible (o insensible si no lo haces). Quizás la pregunta no sería tanto si los niños se acostumbran o no a los brazos, sino si cogerlos en brazos es bueno o malo.

Si un niño reclama tu atención para que juegues con él, para que le escuches, y tú coges la costumbre de estar pendiente y hacerle caso, al niño le malacostumbras; pero si es a tu pareja a quien escuchas, a quien acompañas, entonces eres atento, cercano o cariñoso.

De hecho, se considera que el bebé adquiere buenos hábitos cuando se queda tranquilo en la hamaca, cuando después va a la guardería y no llora; después pasará al colegio sin rechistar y se quedará en el comedor para seguir cogiendo buenas costumbres...

Y los padres nos contentamos con que es lo mejor para ellos, y que los niños se acostumbran, cuando en el fondo lo que más deseamos es estar con ellos, verles crecer, hacerles reír y compartir las tardes de juegos, dándoles todo el cariño que podamos, incluso en exceso.

Y cuendo cambian las circuntancias y ya no es posible... sí, claro, los niños se acostumbran ¿y nosotros? ¿qué hacemos con nueztroz agujeditoz?


Dedicado a mis niñas y a todas las mamás (y los papás) que dejan a sus bebés para reincorporarse al trabajo

lunes, 31 de diciembre de 2012

Presentación de Ludica Mundi


No quería acabar el año sin presentar el proyecto con el que comencé. Fue el día 2 de enero cuando me juntaba con un buen amigo para hablar y soñar un proyecto que conjugara dos elementos que son muy importantes en nuestros momentos vitales: lo lúdico y lo educativo. Ambos pensamos que el juego y la diversión tienen que ser los motores que llevan a los niños a aprender, a desarrollar sus inquietudes, en definitiva, a CRECER. Además, vemos que en el sistema educativo que conocemos, tanto en infantil, en primaria, como en secundaria, hace falta dejar atrás el modelo de aprender conceptos (muchas veces, basado en la memorización) para trabajar un desarrollo mucho más integral de la persona, un aprendizaje que potencie las capacidades y habilidades de cada niño.

Después de muchas reuniones y juegos, con un grupo de personas que llegamos a 15 y finalmente nos quedamos en 4, se hace realidad una parte del proyecto, con la presentación de la página web de Lúdica Mundi (www.ludicamundi.es). Por una parte, arrancamos con un blog dónde iremos contando experiencias y lanzando ideas sobre el juego y la educación, un tema que nos apasiona y sobre el que queremos investigar, aprender y desarrollar.

A su vez, también hemos creado una tienda on-line que ofrecerá los juegos de mesa que, después de una gran selección, hemos pensado que son los mejores que podíamos encontrar para empezar. Seguiremos buscando y probando nuevos juegos para ir ampliando esta selección inicial.

Espero que os interese y disfrutéis tanto como nosotros, y que os paséis por el blog para comentar los juegos que os han sorprendido.

Miguel Ángel dijo una vez: “El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestras aspiraciones sean muy altas y las desaprovechemos, sino que son demasiado humildes y las alcanzamos”. Tenemos que aspirar alto y estar decididos a lograrlo.

¡Muchas suerte para el año 2013 que comenzamos!

viernes, 30 de noviembre de 2012

¡Qué edad más bonita!

Llevábamos unos meses sin escribir en el blog, pero no por falta de ganas ni de experiencias que compartir, sino porque tenemos tantas ocupaciones que no conseguimos parar un rato para dedicarle tiempo. Y una de estas ocupaciones, mejor dicho, dos de estas ocupaciones son nuestras hijas.


Niños realizando una importante investigación

Sara empezó ya el cole “de mayores”, y las dudas y miedos iniciales se van convirtiendo en ilusiones nuevas, muchos amigos y ganas de aprender y descubrir. Su emoción por aprender los números y contar, y también por conocer las letras, contarlas y ordenarlas nos recuerda que la capacidad de aprender que tiene ahora no la volverá a tener cuando vaya creciendo. Aunque a veces resulta cansado es muy divertido buscar respuesta para las preguntas que nos lanza sin parar, y no todas sencillas, por cierto.

Y cuando la vemos como canta y baila, por la calle y en casa, y lo contenta y sonriente que va siempre nos decimos por lo bajo: ¡Qué edad más bonita!

Luego viene Cristina, que con 18 meses repite todo lo que le oye a su hermana, con ese lenguaje tan divertido que tienen los pequeños. Apenas hace 3 meses que se soltó a andar, pero ya le gusta saltar en la cama (sa-tá, en su idioma), trepar el sofá para apagarnos la luz (su-bí), hacer volteretas en la cuna (lo aprendió imitando a la hermana) y subirse a la sillita para ver como cocinamos (a-í-ba). Va dejando atrás su etapa de bebé, y empieza a marcar su personalidad y a ocupar un lugar muy claro en la familia.

Y cuando la vemos echarse encima de su hermana, reír a carcajadas, o la escuchamos cantar el cumpleaños feliz y otras canciones caseras, nos decimos por lo bajo: ¡Qué edad más bonita!

Es cierto, cada edad es tan distinta y crecen tan rápido, que parece que si parpadeas te vas a perder los avances, así que intentamos disfrutar de cada día, acompañarlas y crecer con ellas, y ser conscientes del momento tan especial que supone cada etapa de la infancia.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Se quieren, sí, se quieren


Mamá le pregunta a Sara mirándola a los ojos desde muy cerca queriéndola achuchar con las manos:
  • ¿Quién te quiere a ti? ¿Eh? ¿Quién te quiere?
Sara sabiendo de sobra la respuesta después de haber respondido a su madre más de mil veces dice sin dudar:
  • Papá, mamá y Cristina.


Pues sí son muchos los detalles que nos lo anuncian pero son tan especiales y distintos los momentos...

Sara y Cristina este año no van al mismo cole y se pasan gran parte del día sin verse, de 9 a 16h para ser exactos. Se despiden con un beso cariñoso que le da Sara a Cristina y ya hasta la tarde.

Los reencuentros son distintos, da gusto pararse a observar las reacciones de la una y la otra.

Cuando llego con Cristina a la puerta del cole de Sara, noto como se va poniendo nerviosa, quiere salirse de la silla y nombra a Sara con insistencia. No podemos entrar con el carro hasta la clase por el lío que se forma y a veces le toca esperar sentada en su silla, cuando nos ve aparecer se pone a saltar y a gritar y no para hasta que Sara corre a darle un beso y un abrazo ¡Hola, Cristina! ¿Cómo estás pequeña? Y entonces ya se calla y pinta una sonrisa en su cara durante mucho tiempo... A veces Sara le da la mano hasta casa y le va preguntando o contando cosas.

Otro día Cristina y yo vamos a casa de los abuelos después del cole, ella va callada y nota que no es el camino de siempre, no pregunta solo observa. En la casa nos sentamos a merendar ella parece distraída y sin apetito, está como esperando una señal, llaman a la puerta y al abrirse oye su voz, es Sara, y se le ilumina su cara. Y siempre lo mismo pero nunca igual. Sara da un beso a Cristi, después a los abuelos y se sienta para merendar, le preguntamos qué tal y qué quiere merendar pero parece no oírnos, en su cabeza le ha faltado un detalle, se levanta, se acerca a Cristina y le da otro beso, este quizá más consciente, más pausado, y, solo entonces, se vuelve a sentar y nos hace caso al resto.

Para Cristina, Sara siempre ha existido en su vida, igual que papá y mamá, son sus referentes de siempre. Por el contrario para Sara, ha habido un antes y un después del nacimiento de Cristina, y creo estar segura si digo que un después muy especial. La llegada de Cristina la viví con mucho miedo por intentar estar cerca de Sara y entender los nuevos sentimientos que ella iba a tener. Ahora veo que es un gusto tener hermanas, que nos acompañan y nos enseñan, que nos hacen entender qué es eso de compartir y nos ayudan a crecer como personas.



(Un beso Mayme, creo que yo también te he mirado alguna vez como lo hace Cris.)


viernes, 29 de junio de 2012

Experimentando la ternura



Con el nacimiento de Cristina y mi incorporación al trabajo hemos vuelto a usar el fular a diario. Recuerdo que con Sara siempre me había gustado usarlo, sobre todo cuando era muy pequeña porque íbamos muy contentas las dos. Ahora con Cristina estoy volviendo a experimentar esa misma sensación de intimidad.
Me gusta descubrir las caras que nos miran, abuelas nostálgicas que sin reparos miran y se acercan hasta sacar una sonrisa a mi pequeña. Señoras que se sorprenden y me preguntan “pero que llevas ahí ¿un bebé?”. Jovencitas con instinto maternal u hormonas alteradas que se ríen con timidez y miran poniendo a continuación cara de “¡Es un bebé...!”, incluso se atreven a sacar el móvil y fotografiarnos sin vergüenza. Madre e hija que observándome con la niña en el fular se preguntan si irá ahí bien la criatura, ante estas situaciónes le pregunto siempre a Cristina que me mira bien cerquita de mi corazón y esconde su mirada tímida entre mis pechos o sino a Sara que siempre quiere cambiarse por Cristina si le damos la opción. Pero lo que más me está gustando es ver a los hombres también enternecidos, un día volvió la cara un heavy metal con cueros que asomó una sonrisa entre sus pelos largos.
¡Mira...!¡Mira...!¡Mira...! oigo a mi alrededor con mi niña cerquita, es precioso, Cristina y yo vamos provocando ternura por doquier.